martes, 13 de agosto de 2013

Enemigo tabaco

Yo era una fumadora empedernida.
Empecé desde muy jovencita. Para mí, fumar era auténtico placer y formaba parte de mí. No iba absolutamente a ningún sitio sin mi paquete de tabaco y a los sitios donde no se podía fumar, no iba.   La única vez que intenté dejarlo, duré dos días, y eso que fue por un tema de salud bastante importante. Por el contrario, mi marido es antitabaco total y el tabaco era un punto de discusión continuo. En más ocasiones de las que puedo recordar le decía: ¡Solo dejaré el tabaco cuando me quede embarazada! Y él nunca me creyó.
Cuando decidimos que queríamos tener un hijo pensé que seguramente tardaríamos unos meses, así que  me dije que iba a ir poco a poco. Pues no. Me quedé embarazada a la primera.
Sorprendentemente para mí, el día que me hice el test de embarazo no se me ocurrió fumar, eso fue el trece de diciembre de 2011. Y ya no he vuelto a fumar ni un cigarro nunca más.
Nunca imaginé que me sería tan fácil dejarlo. No tuve mono, ni siquiera tuve la tentación de pegar una caladita al cigarro de alguien ni mucho menos de encenderme uno. De vez en cuando, cuando veía a alguien fumar, me sorprendía pensando: "¡¿pero cómo puede ser que ni siquiera me acuerde?!"
Y es que, sin duda alguna, la mejor motivación que se puede tener para dejar el tabaco es estar embarazada. Solo pensar en la posibilidad de perjudicar de cualquier manera a tu bebé es más fuerte que nada.
Mi marido alucinó. Me decía que después de años apestándolo e intoxicándolo, le gustaría haberme visto sufrir aunque fuera un poquito. Ja, ja, ja. Era broma, claro, él estaba súper orgulloso de mí. Mi coche ya no apestaba, la parte de mi casa donde fumaba tampoco, la ropa y el pelo ya no olían a cenicero... Fue muy agradable el paso a una vida sin humo.
Sinceramente, cuando fumaba no pensaba que era tan asqueroso. Era consciente de que es un vicio horroroso a la par que peligroso para la salud de todos, pero no imaginaba que como no fumadora me iba a molestar tanto. Es cierto que los ex fumadores somos los peores.
Siempre he tenido claro que no volvería a fumar cuando naciera mi hijo. Cuando estaba embarazada no podía prometerlo porque no sabía como iba a reaccionar mi cuerpo cuando tuviera libertad física para fumar. Ni se me pasó por la cabeza.
No me imagino dando el pecho a mi hijo, por ejemplo, con todo el pestazo de tabaco encima. Y físicamente tampoco entra dentro de mi cabeza, ya que como es impensable fumar en la misma habitación que tu bebé (no creo que ninguna persona normal haga esa barbaridad), ¿como se supone que puedes fumar si estás casi a todas horas con tu recién nacido?
No pretendo juzgar a nadie, de verdad, pero no comprendo como hay madres y padres que pueden exponer a sus hijos a todas las horribles y peligrosas consecuencias del tabaco. No hay ninguna ventaja.
Desde aquí animo a todo el mundo que deje de fumar, por supuesto, pero sobretodo a las mujeres embarazadas. Hoy en día estamos súper informados de lo peligroso que es el tabaco, no hay excusas.
Cuando estaba embarazada, pensaba todo lo que hacía el doble de lo normal. Todo lo que hace una mujer embarazada repercute en su bebé. Lo bueno y lo malo.
No quiero criminalizar a nadie. Sé que hay personas que lo pasan realmente mal y que psicológicamente no pueden con ello. He conocido a mujeres embarazadas que se sentían muy culpables cuando fumaban. Las he visto avergonzarse de lo que están haciendo, tapar sus barrigas, apagar el cigarro casi entero... Hay que buscar ayuda. Si no se es capaz de dejarlo, por lo menos hay que ayudar psicológicamente a esa mujer. Me da mucha pena que alguien pueda pasar un embarazo así, sufriendo todo el tiempo.
A las que les da absolutamente igual, pues no hace falta que diga lo que pienso.

2 comentarios:

  1. Aprovecho para ponerme al día con tu blog, jeje, yo fume durante muchos años, empecé con 14 a fumar habitualmente y me convertí en una chimenea andante y a los 22 llevaba unos meses viviendo en pareja (él no fuma) y lo dejé, tengo que decir que antes de dejarlo lo intente 3 o 4 veces en diferentes años, la mayoría sin ningún tipo de éxito. Ahora soy la más intolerante con el tabaco, me molesta el olor, me molesta que fumen en mi casa pero les dejo porque cuando era fumadora no lo soportaba, ah y me he dado cuenta de lo mal que debía oler porque entonces no lo percibía pero ahora, pffff

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  2. Jejeje, somos un poco parecidas... Yo también sigo comprendiendo a los que fuman, ¡pero cada vez menos! Es genial que lo hayas dejado antes de quedarte embarazada, ¡es lo mejor!
    Besos y gracias por comentar.

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