domingo, 25 de agosto de 2013

La mastitis y cómo mi lactancia sobrevivió a ella



Como muchas madres lactantes, yo sufrí mastitis.

Cuando tienes un bulto duro y doloroso en el pecho, significa que algún conducto de la leche se ha obstruido. Si lo detectas a tiempo, se puede solucionar fácilmente, colocando calor, masajeando la zona y sobretodo, poniendo al bebé al pecho obstruido más veces y más tiempo para drenarlo bien. 
Si no se ha logrado detener la obstrucción, aparece nuestra enemiga la mastitis, que es una obstrucción que se ha infectado.

Cuando a mi me pasó creo que mi príncipe no tenía ni un mes.
En una de las tomas nocturnas, me dolía tanto, que estuve todo el tiempo llorando y deseando que terminara. Era muy, pero que muy doloroso, pero yo lo achaqué a las grietas que tenía. Cuando el peque terminó de mamar y se quedó dormidito, al levantarme de la mecedora, me di cuenta de que me encontraba muy mal.

Me acosté sin parar de temblar, sin fuerzas, débil como no había estado en mucho tiempo. Tenía los pechos ardiendo y muy rojos (sobretodo el derecho), y no sabía ni como ponerme porque cualquier movimiento o roce hacia que viera las estrellas. 

Mama enrojecida a causa de la mastitis.
A las dos o tres horas, mi peque volvía a tener hambre pero yo era absolutamente incapaz de cogerlo en brazos ni siquiera. Teníamos sobres de muestras de leche de fórmula, así que mi marido le dio un biberón y después llamó a nuestra mutua para que nos mandaran un médico. Con mis cuarenta grados de fiebre, no podía ni moverme.

La médico que me atendió me diagnosticó una mastitis y me recetó antibiótico y antiinflamatorio. Me dijo que tenía que dejar de dar el pecho a mi hijo mientras durara el tratamiento. Que el bebé no podía tomar leche posiblemente infectada y que era mejor evitar el peligro de que los antibióticos pasaran a la leche...

Mi instinto enseguida me dijo que eso no podía ser. Puse el grito en el cielo a pesar de mi estado y le dije que no estaba de acuerdo. Si hacia lo que ella decía para no perder mi lactancia (sacarme la leche y tirarla), no me iba a curar y mi hijo iba a pagar las consecuencias. Le pregunté qué pasaría si le diera el pecho a mi hijo y ella no supo darme un argumento de peso para que no lo hiciera, solo me dijo que si lo hacía, sería bajo mi responsabilidad.

No estaba muy enterada del tema, pero sabía que yo no iba errada. Enseguida me puse a buscar información en internet. Y menos mal. Gracias a eso, supe que hacia bien en hacer caso a mi instinto. 
Para curar una mastitis, aparte de tomarte el antibiótico que te recete tu médico (adecuado para la lactancia, eso fue en lo único que acertó mi médico) y antiinflamatorios o antipiréticos, tienes que hacer de tripas corazón y ponerte tu hijo al pecho. Al principio duele mucho, pero después se puede aguantar. El bebé es nuestra mejor medicina, él vacía el pecho mejor que ningún sacaleches y no le pasa nada por tomar nuestra leche.

Obviamente, decidí seguir dándole el pecho a mi hijo. Cuando volvió a tener hambre, al ponérmelo al pecho de nuevo sentí mucho dolor, pero sobretodo, sentí mucho alivio al volverlo a ver mamando.
Pasé mucho miedo con solo pensar en dejar la lactancia materna. No entraba en mi cabeza.

Durante el primer día lo pasé bastante mal, cada vez me encontraba mejor, pero aún y así estaba hecha polvo. Tomé los antibióticos y enseguida empezó a mejorar, al día siguiente ya no tenía fiebre. Cada vez que mi peque comía me sentía mejor y él no mostró ningún rechazo (algunos bebés rechazan la leche con mastitis) ni ningún problema.
Tardé unos días en recuperarme, pero cuando lo hice, estaba fuerte como una roca. Contenta porque conseguí mantener nuestra lactancia materna como había sido hasta entonces (exclusiva y a demanda), pese a las dificultades y a pesar de la médico que me atendió.


Toda esta experiencia me planteó, y me sigue planteando, una serie de preguntas:
¿Porqué los médicos enseguida quieren quitar la teta? 
Si yo no hubiera buscado información en internet (información fiable, de sitios de confianza, oficiales y serios), ¿qué hubiera pasado con nosotros? 
¿Porqué los médicos que tratan directamente con los pacientes no tienen esta información? 
¿Porqué, si yo y cualquiera con acceso a internet la tiene con sólo buscarla?
¿Porqué no tienen más idea que yo sobre lactancia materna?
¿Porqué valoran tan poco la lactancia si sus "jefes" de la O.M.S. la ensalzan y la recomiendan?

NO LO ENTIENDO. 

En la blogosfera he leído experiencias parecidas, de madres lactantes con cualquier problema médico a las que antes de recetarles lo que sea ya les están queriendo quitar la teta. No deberían haber tantos casos así, deberían ser una excepción. Deberíamos tener profesionales sanitarios de atención primaria no especializados que estén más formados en lactancia que las propias madres. Es algo básico y natural, ¿no?, es nuestro primer alimento, lo mejor para los bebés... 

Seguro que hay muchos profesionales formados y cualificados, pero yo hablo por mi experiencia y (con permiso de las aludidas) la de muchas mujeres, que desgraciadamente no hemos tenido la suerte de encontrarlos.
Igualmente, ante un problema como es la mastitis, hay que seguir acudiendo al médico, aunque luego contrastemos su diagnóstico y recomendaciones por otros medios. Recomiendo muchísimo a las madres lactantes y a las que piensan serlo, leer sobre los problemas que aparecen en la lactancia materna. Ayuda mucho estar prevenida cuando te ocurre algo así.

1 comentario:

  1. Yo tuve que dejar de darle el pecho a mi bebé, porque pensé que el dolor era por las grietas, pero cada día me dolía más y cada toma más, sin tomar tratamiento de ningún tipo, ni antiinflamatorios ni nada. Veía las estrellas todos los días, lloraba de dolor, me aguantaba cuando venían las visitas a casa y a seguir, hasta que mi hijo tuvo 25 días y ya no podía aguantar más, me fui al médico y todo el dolor de mi alma le dije que me mandara lo que fuera, pero que no podía soporar por más tiempo el dolor. La matrona que me atendió no tenía NI IDEA, y cuando le comente el problema me decía que el dolor era normal, hoy sé que no lo era, en el fondo siempre supe que no lo era, pero no supe ponerme en mi sitio y poner a los demás en el suyo.

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